Por Erick Sánchez Chino.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha impulsado una estrategia nacional en la que el deporte juega un papel clave en la construcción del tejido social y la promoción de la paz. Esta iniciativa busca fortalecer el deporte social y comunitario, permitiendo que, a través de la educación física y la activación, se generen espacios de convivencia, inclusión y desarrollo integral. Como docente, me sumo a este esfuerzo promoviendo la práctica deportiva entre mis alumnos de educación básica, convencido de que el deporte es una herramienta transformadora que fomenta la disciplina, el respeto y el trabajo en equipo.
A lo largo de mi labor docente, he impulsado y fomentado el deporte en niñas y niños de la zona metropolitana de Pachuca y Mineral de la Reforma, promoviendo tanto disciplinas populares como alternativas, entre ellas el dodgeball, deporte en el que hemos tenido el honor de representar a México. La educación física no solo fortalece la salud y la condición física de los estudiantes, sino que también moldea su carácter, refuerza su autoestima y les enseña valores esenciales para la vida. Uno de los principales objetivos de esta formación es forjar ciudadanos íntegros, con habilidades, valores y conciencia social, preparados para enfrentar los retos del futuro con responsabilidad y compromiso.
Los maestros comprometidos con el segundo piso de la Cuarta Transformación sabemos que nuestra labor va más allá del aula. El trabajo docente es arduo y exige un compromiso inquebrantable, pues día a día inculcamos la importancia de la solidaridad, la cooperación y la resiliencia. Sin embargo, es fundamental reconocer y fortalecer el esfuerzo de los maestros, quienes con dedicación y vocación forman generaciones más preparadas, disciplinadas y con mayores oportunidades. Desde las aulas y las comunidades, los docentes de todos los niveles y modalidades seguimos sumando esfuerzos para garantizar la transformación y el bienestar de nuestra sociedad. Porque la educación no solo debe formar estudiantes con conocimientos, sino también buenos seres humanos, y esa es la clave para construir un México más justo, unido y en paz.
