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Pachuca y el orden que excluye.

Pachuca y el orden que excluye.
  • Publishedabril 24, 2026

Aldo Suah Islas Ruiz.
Politólogo.

Hay decisiones que vistas por separado parecen razonables. Vistas juntas, cuentan otra historia.


En Pachuca se ordenó el Centro Histórico, se reubicaron comerciantes, en julio de 2025, una inspección municipal detectó que en la Fundación Arturo Herrera Cabañas, había una barra de café. Nueve meses después, el gobierno del Estado, promovió la rescisión del comodato que la Fundación tenía vigente hasta 2042. Tres decisiones, un mismo patrón: el reordenamiento de los espacios públicos de la capital hidalguense.


El argumento oficial tiene dos pilares. El primero: que operar un café sin permisos viola el contrato. El segundo: que una asociación civil privada no garantiza que el espacio sea verdaderamente para todos.

Ambos merecen una lectura serena.


Sobre el café. Una organización que durante 32 años funcionó sin un solo peso de presupuesto público, que rescató una casona abandonada por el propio gobierno, que ofreció exposiciones, talleres, conferencias y resguardó archivos históricos de Hidalgo, puso una barra para sostenerse. Llamar a eso lucro es técnicamente operable. Como criterio político, revela más de quien lo señala que de quien lo hace. James Scott lo explicó bien: cuando el Estado impone orden sin dialogar con quienes habitan los espacios, no mejora la ciudad, la vacía.


Sobre el argumento de lo privado. Entiendo la lógica, pero la ciencia política tiene algo que decir aquí. Robert Putnam demostró que las organizaciones civiles autónomas no le quitan espacio al Estado, le construyen el tejido social que ningún gobierno puede fabricar desde arriba. Una AC que durante tres décadas abrió sus puertas a feministas, sindicatos, artistas noveles y disidencias no es un espacio privado en el sentido excluyente. Es exactamente lo que una democracia necesita para respirar.


Lo que me genera una pregunta genuina es el tiempo. La inspección fue en julio de 2025. La demanda se presentó en marzo de 2026. ¿Qué pasó en esos nueve meses? ¿Hubo algún intento de diálogo para regularizar la situación antes de llegar al juzgado? Esa respuesta importa, porque Guillermo O’Donnell nos enseñó que la calidad de un gobierno no se mide solo en lo que decide, sino en cómo lo decide.
Creo que el gobierno del estado y el alcalde tienen aquí una oportunidad todavía abierta. Un modelo de cogestión entre el Estado y la Fundación produciría algo más rico que cualquiera de los dos proyectos por separado. Y hay otros inmuebles estatales en abandono en el centro que podrían albergar el museo prometido.


Un centro histórico ordenado con memoria viva es mejor que un centro ordenado sin ella. Esa todavía es una decisión que Hidalgo puede tomar y que confío que así se hará.

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