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Marco Rico

Marco Rico
  • Publishedjunio 28, 2026

Economía Versus Política por César Peña

Quien se perfilaba para pasar a la historia como uno de los principales ingenieros del cambio en Hidalgo al acompañar a la Cuarta Transformación, ha terminado por convertirse en un refinado traicionero, un pérfido y connotado lacayo de los sucios intereses del Consejo Coordinador Empresarial (CCEH) y los hombres de negocios que se apoderaron de Morena.

Muy lejos de aquel joven soñador que en el perredismo anhelaba hacer una revolución, pelear espacios para la izquierda y si era necesario, salir a la calle a protestar y tomar edificios y realizar plantones, hoy queda una burda caricatura de Marco Rico como dirigente espurio que ya nada aporta y sólo es un lastre para la democratización del Movimiento.

Junto a Rico, recuerdo bien a esa camada en la que estaban Alicia Lechuga, Ricardo Gómez, Carlos Arozqueta, entre otros, reivindicando la lucha popular y hasta participando en foros de izquierda donde las temáticas se centraban en socializar el reparto de recursos y programas y en hablar por supuesto de comunismo y Marx.

Hoy esos jóvenes, parafraseando el autor de El capital, se convirtieron en el Ejército de Reserva del CCEH, sirviendo a sus intereses, vendiendo candidaturas, avalando atropellos a sus estatutos, ignorando su compromiso de velar por el pueblo, utilizando sectariamente a Morena, desde donde los verdaderos dueños les tiran migajas por sus servicios de esbirros.

La verdadera izquierda ya se siente distante, alejada de Morena; se siente extraña al acudir al edificio de Mariano Abasolo 609 de Pachuca cuando va, porque de plano muchos ya no quieren saber nada de quien prometió el cambio y que en menos de 4 años acabó por ser un PRI recargado: más déspota, más intolerante, más demagogo y más vil.

Marco Rico, por su machismo personal e institucional, es la principal razón de que Marisol Ortega, la mano operadora de Gerardo Sosa y quien llegó al cargo por la vía del fraude, siga siendo presidenta del Consejo Estatal, de que quienes hoy sean alcaldes de Morena sean empresarios y comerciantes que compraron las candidaturas, de que se haga y deshaga con el presupuesto público desde el Estado.

El cargo que ostenta lo ha obligado a dejar de pensar y a callar de manera cómplice. Aunque fue un crítico acérrimo del panismo y del priísmo, hace mutis de todo lo irregular que hay en el partido y en los Gobiernos Federal y Estatal. Peor aún es que se ha vuelto tan represor e intolerante desde su trinchera que hace más que vigente la “tentación del autoritarismo” lanzada por el magistrado Leodegario Hernández.

Lo que el presidente del TEEH veía como un posible futuro, es una realidad que se vive con el pueblo inconforme, que es reprimido por exigir salud, justicia y hasta de manera insólita, el fin de las agresiones y feminicidios como pasó en el 8M del 2025.

Mientras Rico disfruta de las mieles del éxito de los Señores del Dinero que hace propio, la prensa es reprimida, acosada y silenciada de manera sistemática desde el Estado y los Gobiernos Municipales que han terminado por liquidar la obra que inició el prianismo de desaparecer la libertad de expresión. Es fascismo en su más pura expresión y lo peor es que está siendo articulada por quienes se dicen de izquierda. Ni los primeros se atrevieron a tanto en tan poco tiempo. La censura está triunfando.

Nadie duda de que un ex priísta, con quienes Rico hoy se abraza y apapacha, sea quien lo suceda en el cargo. Ya nada de la traición es sorpresa.

  • Escritor, periodista, economista y divulgador de la ciencia.

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