La reforma electoral, el panorama incierto para las minorías.
Aldo Suah Islas Ruiz.
Politólogo.
No pasó. La reforma electoral que planteaba el Poder Ejecutivo —orientada a la reducción del gasto público asignado a las instituciones partidistas hasta en un 25 %, así como a la disminución de escaños en el Senado y la desaparición de diputaciones plurinominales— no obtuvo la mayoría calificada requerida.
De ello se desprendió una diversidad de interpretaciones que ha concentrado el debate público: por un lado, se habla de una posible fractura en los partidos aliados a Movimiento Regeneración Nacional; por otro, se alude al ejercicio de autonomía programática y al respeto del criterio ideológico propio de cada instituto político.
Sin embargo, el resultado legislativo no reflejó un cambio estructural destinado a depurar las distorsiones del sistema político, sino más bien la expresión de incentivos estratégicos de supervivencia partidaria. En efecto, partidos de menor tamaño —Partido del Trabajo, Partido Verde Ecologista de México, Partido Revolucionario Institucional, Partido Acción Nacional y Movimiento Ciudadano— parecieron privilegiar la preservación de sus recursos organizacionales, financiamiento público y capacidad de representación, elementos indispensables para su continuidad dentro del sistema competitivo.
Como sugiere Giovanni Sartori, los partidos políticos actúan racionalmente para preservar su posición dentro del sistema de competencia (Parties and Party Systems, 1976).
Será interesante observar cómo se reconfiguran los acuerdos en el corto plazo. Procesos subnacionales, como la elección de ayuntamientos en Hidalgo y la selección de candidaturas, constituirán coyunturas estratégicas de negociación y formación de coaliciones.
Por ahora, resulta crucial identificar a aquellas instituciones que operan bajo una lógica meramente rentista —cuya función se reduce a la captura de recursos públicos sin articular alternativas programáticas— frente a un escenario político donde aún no se consolida una oposición con capacidad de contrapeso efectivo. En términos de teoría institucional, como advierte Douglass North, los actores políticos tienden a preservar arreglos institucionales que les garantizan beneficios y estabilidad en la competencia (Institutions, Institutional Change and Economic Performance, 1990). En consecuencia, mientras no emerja una estrategia programática y organizativa más sólida, el peso político que hoy ejerce Movimiento Regeneración Nacional continuará predominando en la arena política nacional.
