México, muy débil.
Por Jorge Luis Bautista..
Si en lo individual, es innegable que los tiempos fáciles, crean hombres débiles, en lo colectivo también aplica, con la salvedad de que, nuestra sociedad se ha ido debilitando, no por estar en la comodidad o en el paraíso, más bien, porque caímos en la trampa de nunca hacernos de una cultura de enfrentar al adversario, y dejar acortar nuestra memoria, a costa de nuestra prosperidad..
Fuimos omisos en lo elemental. Permitimos que los peores y más mañosos se adueñaran de lo mejor que la naturaleza doto a nuestra patria: Riquezas y poder sobre el destino de las mismas.
Nunca fue necesario salir de nuestras fronteras para ir a tener una experiencia de vida entre algún conflicto bélico que nos dejara en la ruina, como pasó con la mayoría de los países Europeos y Asiáticos..
Toda nuestra desgracia la cocinamos aquí, adentro, entre nosotros mismos, peleando entre hermanos por caprichos de aquellos, cuya ganancia principal es el poder disponer de las riquezas y tesoros que deberían servir para estar en otra dimensión social..
Divididos desde que nos «conquistaron» los Ibéricos. Y la narrativa dominante dice que mucho debemos de agradecer, pues dejamos de ser ofrendadores de humanos para sus dioses, y hasta caníbales, o mínimo, hematofagos..
Después, nos llevaron a luchar por nuestra «independencia», y dicen que la conseguimos, pero siguieron al frente de nuestro destino los apellidos Europeos, y nuestra dependencia en todos los campos de nuestra existencia, sigue bien estructurada..
Con las revueltas entre generales y caudillos, a eso que le llaman «revolución», la disparidad e injusticia siguió ahí, entre los que pusieron el pecho, y las tierras, y su riqueza, siguió siendo originalmente de la nación, y la nación son unos pocos, los de siempre. La tierra donada a los campesinos por aquella revolución, sin seguridad jurídica, sin créditos y tecnología, siguió siendo solo granero de votos antes, hoy de emigrantes y mañana, de enfermos de sarampión.
Después, ya con los » civilizados» (abogados y economistas) en el poder, siguieron las catástrofes para una sociedad que según los números, a visto emigrar a su sangre nueva, tanto como en aquellos países africanos, en qué su población huye del terror de los conflictos intestinos, del hambre y la pobreza. En ese nivel estamos, aunque no lo reconozcan los culpables..
Corrupción en niveles espantosos, sin importar si son de derecha o izquierda, la manía los hace iguales y están enfrascados en una sorda competencia por ver quién roba más. Así, en los tres niveles de gobierno.
Vemos que las enfermedades de la pobreza regresan triunfantes, que la corrupción no disminuye, que la «justicia» sigue siendo injusta, que el cinismo entre la clase política aumenta día a día, y ellos saben que somos una sociedad mutilada en todo, y que basta con darnos de vez en vez, escándalos mediáticos, desde brujas, chupacabras, ejércitos, «guerras» contra el narco, libros o películas que con cinismo nos detallan sus robos, en fin, saben que cualquier cosa dicha o escrita, nos convulsiona de la realidad, y con ello, el mundo mexicano sigue rodando, cuál cinta de aquellas películas antiguas, o telenovela, pero con la diferencia que los muertos, el huachicol, los carteles y todo lo que se roban, ese sí es real, y viene del sudor de la mayoría de los mexicanos, o de las entrañas de la madre tierra.
Ante una sociedad así de débil y desangrada debe enfrentarse al presidente Trump.
¡¡Hagan sus apuestas!!
