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Todo cambia

Todo cambia
  • Publishedenero 29, 2026

Por Jorge Luis Bautista..


Cada día amanecemos con más noticias malas que buenas..


Aquél quiebre de ruta en la forma de gobernar instaurado desde 1991 por el «cansado» «quema muchachos», Jesús Murillo Karam, y que alcanzó su máxima expresión con Omar fayad, (y debemos decirlo, con la complicidad de los partidos y Presidentes de la República en turno), ha alcanzado formas y modos de corrupción, nunca imaginados.


Fueron adecuando las leyes, para que estás sólo sirvan al ladrón con poder. Destruyeron las reglas de operación en todos los programas sociales y de inversión para el desarrollo, a fin de que todo el dinero público cayera en manos de ellos mismos, o de sus cómplices.


No sé si reír o llorar al ver que hoy, los expedientes técnicos de las obras públicas, ! se elaboran después de que la obra está terminada!.


¿Porque me espanto?, pues porque las leyes que yo conocí y cuide de su aplicación en materia de programación, presupuestación y ejecución de obras y servicios públicos, tuvieron un espíritu humano y de transparencia, y ordenaban tener antes de la aprobación y autorización de los recursos públicos, un expediente técnico que detallará hasta más mínimo detalle técnico de lo que se ejecutaría. Sino, nomás no había autorización alguna. Y eso media la eficiencia y eficacia de un gobierno municipal o estatal. Y eso explicaba y explica la causa principal de los sub ejercicios fiscales..( dineros no ejercidos por estas dos instancias).


Hoy vemos como todo fondo de inversión, se le ha flexibilizado sus reglas de operación, no para que todo mundo pueda accesar a ellos y resolver las carencias sociales! No!. sino para poder ubicarlos lo más lejos posible de las pocas instancias que quedan de revisión física o financiera.


Las leyes de planeación pública que yo conocí, señalaban como delito el no priorizar las obras o servicios bajo criterios del beneficio social, por encima de la rentabilidad financiera. Hoy vemos que esto ya no existe, y el ejemplo está ahí, en sus torres para burócratas, o en los lujos para diputados locales que ya no son la voz del pueblo. O en las obras de ornato en las cabeceras municipal o en la comunidad en la que vive el alcalde, antes que resolver la dotación de servicios que son derechos humanos.


Rabia causa ver qué los salarios de alcaldes y sus asambleas son inversamente proporcional a la jodidez de los municipios, y nadie dice nada. Antes, se le temía a la voz del Congreso o a las sugerencias de los secretarios del gabinete estatal. Hoy, todos traen el tracero sucio.


Volviendo al tema de la priorización sobre lo que nuestros peones, los servidores públicos deben hacer, me llama la atención sobre el «anuncio» recién hecho sobre la reubicación de los damnificados en Tlacolula, Tianguistengo. ¡Qué se los van a llevar a Huehuetla!..Y lo trágico es que Huehuetla llega hasta los límites con Puebla y Veracruz, y no precisamente cerca de donde hay muchas iglesias, (hasta le llaman Angelopolis), o cerca de las playas del puerto heroico de Veracruz.. No, Huehuetla tiene regiones tan olvidadas como las tiene Tianguistengo o Tepehuacan, y si para allá los piensan reubicar, de una vez les digo, sólo tirarán más dinero de nuestros impuestos.


Si quieren saber más al respecto, busquen la experiencia fallida tenida con la Micropolis Ecológica en las Piedras, Orizatlan, allá por 1984, con el Gobernador Guillermo Rossell, y verán que que no basta con una decisión basada solo en la disponibilidad de dinero público, sino que también se requiere de profundos estudios sociológicos, esos estudios que no los sabe hacer cualquier burócrata pedorro.


Si alcanzan a entender aquello que pensaban nuestros ancestros, de que el peor pecado que podemos cometer en esta vida, es abandonar a nuestros muertos, quizás tenga buen fin su proyecto de reubicación.


Hagámosle caso a E. Durkheim..»Si entendemos el pasado, podemos ser menos ineficientes en el presente».

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