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La privatización de la política, impulsada desde la izquierda.

La privatización de la política, impulsada desde la izquierda.
  • Publishedenero 14, 2026

Por José Sandoval

Todo apunta a que en la Nueva Reforma electoral, se disminuirán los recursos públicos asignados a los partidos políticos. Hay quienes quieren que incluso desaparezcan por completo.

La democracia mexicana se ha encarecido y en muchos lugares los partidos se han convertido en jugosos negocios de algunos cuantos que le han encontrado a la formula de evitar ser desplazados del poder en esos partidos. Las llamadas cúpulas doradas, se llenan las bolsas con el dinero de los partidos.

Defender el financiamiento público en tiempos de populismo es suicida, nadie va a defender que los partidos sigan siendo financiados por el erario.

Salvo que exhibas el otro lado de la moneda.

Hace muchos años, todos los pocos partidos que había en México, vivían de las cuotas y aportaciones de sus militantes. Así en los años 50, 60 y 70 del siglo pasado, tanto a la izquierda como a la derecha opositora al PRI les generaba un gran debate interno, la posibilidad de recibir financiamiento del Estado para sus actividades políticas. Había tremenda resistencia sobre todo en el PAN.

Recibir financiamiento público, implicaba sobre todo sujetarse a las reglas del juego del Estado, con todo y los fraudes electorales, asumían que recibir dinero, era igual a aceptar un tapabocas, que volvía a todos iguales. Fue así como la gran reforma política de 1977, además de crear los diputados plurinominales, legalizar al partido comunista y al partido sinarquista, también volvió legal el financiamiento de las campañas políticas.

Con el tiempo evolucionó, pervirtió a la oposición y terminó por ser algo mal visto por la población en general. No hubo vuelta atrás, fueron creciendo y creciendo las bolsas.

Hoy cualquier encuesta sería pondría un 95 % de la población a favor de retirar el recurso a los partidos y gastarlo en “otra cosa”, aunque no se sepa en qué cosa. Esta medida tal vez desaliente a muchos de los que quieren formar nuevos partidos, pero tal vez no. Hay una creciente privatización de las campañas, pese al financiamiento público, cada vez en mayor cantidad recursos privados llegan a los partidos.

Empezaron con los constructores y proveedores de servicios, a aportarle a los candidatos a cambio de favores futuros y pagar con intereses lo recibido para hacer la campaña, pero muy rápido los que entraron fueros los criminales, de todas las formas posibles buscan incidir en quien gana y quien pierde, y una de las formas es la de financiar campañas, a cambio de complicidad, cargos, obras y el volverse ciegos, sordos y mudos al arribar al gobierno. Yo te  pago tu campaña, para que cuando llegues te “hagas de la vista gorda”. Lo mismo son huachicoleros, narcos, extorsionadores, productores, todos le vienen entrando al negocio de las campañas.

Lo mismo sucede en varias partes del mundo, sobre todo en Estados Unidos, hace mucho que la política se privatizó, la asociación del rifle y las grandes compañías y aportadores de recursos son quienes pagan las campañas y luego cobran en políticas públicas y decisiones el ejercicio del gobierno, hasta volverse intocables vía legislación y toma de decisiones.

México ha avanzado a pasos agigantados hacia la privatización de la política, sobra platicar aquí cuantos casos están ocurriendo en este preciso momento, empresarios son los que toman las decisiones de gobierno, ya no los políticos, reina la impunidad en la mala calidad de las obras, los sobre precios, las obras inútiles, las torres de gobierno, los elefantes blancos todo para pagar al que financió la campaña.

La pretensión de Morena de acabar de golpe con el financiamiento de los partidos por parte del Estado, es la sentencia de muerte para la posibilidad de quien no le entre al negocio alguna vez pueda competir. En la actualidad todavía hay quienes se defienden con el financiamiento público y pelean a los dueños del dinero, mañana solo el dinero mandará, y peor aún, con una tendencia creciente a que ese dinero sea de origen ilícito y que dará pie a mayor decadencia de la política nacional.

Que los simpatizantes financien a sus partidos, suena chido, romántico, ideal, pero no va a ocurrir, la extinción del dinero público en las campañas, catapultará la apropiación de gobiernos municipales, estatales y el federal por parte de la iniciativa privada, lo raro es que quien lo impulse sea la izquierda y no la derecha.

A veces el populismo sale muy caro, se paga con la paz del lugar en el que vives.

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